POEMA
Toques
Dijo la poetisa: “Como quieres escuchar la melodía de mi cuerpo, si no sabes tocarme el alma?” Y allá fue, presto, el ejecutante. A recorrer los claustros de los sentimientos que es allí donde se vislumbra el alma. Pudo aprender glisandos, acordes y trémolos, fallar algún arpegio y aceptar una que otra disonancia. Pero aprendió a tocarle el alma. Y ejecutó el concierto en sus cuerpos.